miércoles, 26 de marzo de 2014

Que más dará.

A ver si te pasas por aquí y llamas al timbre. Con suerte traes un tupper lleno de sándwiches de jamón y queso, suena muy anticlimático, pero da igual, están buenos y es lo que importa.
O tal vez podría ir yo a buscarte en mi triciclo y tocar la bocina, verte asomar por la ventana, apartando la cortina ligeramente de una manera muy sexy, oír como te despides de tus padres y verte salir del portal corriendo, con la minifalda que me gusta y unas medias nuevas que te compraste el otro día.
También podríamos quedar directamente en algún sitio, no hay necesidad de hacerlo todo tan americano yendo uno de los dos a buscar al otro. Quedaríamos en el parque, yo llegaría primero, por eso de que soy el hombre y hay que esperar a la dama. Te vería llegar a lo lejos, corriendo, roja como un tomate, intentando respirar como puedes, tropezándote con una piedra y cayéndote, yo preocuparme pero al mismo tiempo reírme, ver como te levantas y te limpias las medias, que por cierto se han roto, que desperdicio.
¿Qué tal si vamos al cine? Pero no me obligues a ver Crepúsculo, que me rompes el corazón y no quiero que lo nuestro sea breve ¿Y a la montaña? A ver a cuantos bichos les tienes miedo. O a Port Aventura. Podríamos subir a todas las atracciones de agua, seguro que ganas el miss camiseta mojada. La playa no es una mala idea, te pondría crema solar de alguna manera muy sensual que ahora mismo no se me ocurre.

Si te digo la verdad, la idea que más me gusta es la del triciclo.

1 comentario:

  1. A mi me has enamorado con los sándwiches y el tema del parque.
    Yo soy la que se cae y se rompe las medias.
    Una y otra vez.
    Como si fuera un juego.
    Como si me gustara perder. O ganar.
    O realmente sentirme viva. Con el dolor ardiendo en mis rodillas.

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